¿Qué ocurre cuando dejamos de mirar el cuerpo y la naturaleza como entidades separadas?
Entre piel y pulpa nace de esa pregunta y de la curiosidad por observar el lenguaje que ambos comparten. A través de trece fotografías, la serie explora las similitudes entre la piel y distintas frutas, utilizando el color, las formas, las texturas y la materia como un puente entre ambas.
Siempre me ha fascinado la manera en que una imagen puede despertar sensaciones antes incluso de ser comprendida. Hay texturas que invitan al tacto, colores que anticipan un sabor y formas que despiertan el deseo de acercarse un poco más. En ese reconocimiento emerge el apetito como el impulso profundamente humano de contemplar, tocar, imaginar y desear.
Esta serie busca explorar la forma en que nuestros sentidos responden a la materia. Cómo una imagen puede despertar la memoria del tacto, cómo el color puede evocar una sensación y cómo el deseo muchas veces comienza en la mirada, mucho antes del contacto.
Entre piel y pulpa es un homenaje a la experiencia sensorial y a esa capacidad profundamente humana de emocionarnos con aquello que vemos, imaginamos y sentimos. Una invitación a mirar más despacio y descubrir que, quizá, el cuerpo y la naturaleza siempre han compartido un mismo lenguaje.